lunes, 30 de septiembre de 2013

Teórico del 9/10

El 9/10 no hay teórico de Filosofía del Derecho y lo vamos a recuperar en la semana del 16. Lamentamos las molestias ocasionadas.

sábado, 28 de septiembre de 2013

¿Querés comer, enamorarte, pelearte, modificarte, vivir? Vení a la ESMA



En Página 12 de hoy, el SUM de la ESMA ataca de nuevo (click). El reportaje (a Paula Maroni, representante del gobierno nacional en el Espacio de la Memoria y a Leonardo Fossati, que representa a los organismos de derechos humanos en el directorio de la ex ESMA), parece salir de una película de Woody Allen sobre el Holocausto (por ejemplo, un curso de cocina judía en Auschwitz). Ya habíamos discutido el tema en otra ocasión (el SUM de la ESMA). Ahora, resaltemos algunas frases que llaman la atención:

- "El asadito o no asadito... bueno el asadito ya es un concepto". El daño que ha hecho el interpretativismo en las humanidades y ciencias sociales es difícil de apreciar.

- "cuando Néstor Kirchner entregó la ESMA ya se destinó para un Espacio para la Memoria y Promoción de los Derechos Humanos": como Kirchner lo hizo, entonces está bien.

- "lo bien que se hizo en saldar ese debate a pesar de lo que opinaban algunas víctimas. El Estado tiene que pensar por cuarenta millones de argentinos": creer que sólo una víctima puede oponerse a hacer de la ESMA un parque de diversiones es absurdo. ¿Sólo los que vivieron el Holocausto se oponen a hacer tours para enamorarse en Auschwitz?

- "No hacer nada no existe": precisamente, no hacer nada en la ESMA consiste HACER en que NO hagan, v.g., transmisiones de Dolina desde ahí.

- "No es una cosa o la otra. En el Casino de Oficiales se cuenta lo que allí sucedía y cómo era la maquinaria de muerte y al mismo tiempo, el mismo día, podés tener una actividad cultural, abierta, gratuita, que por ahí le da visibilidad a otra problemática de los derechos humanos como la violencia institucional o la trata": en la misma tarde te enterás de cómo torturaban gente y después ves una obra con títeres.

- "Es como la memoria, no es algo estático, a medida que se van sucediendo hechos, como los juicios, eso se va resignificando y va cambiando": si algún día vuelve el menemismo, entonces ponemos un shopping en la ESMA derecho viejo.

- "lo que no se podría hacer?: P.M.: –No se puede cobrar entrada": no todo está permitido: el asado es gratis. Es un alivio. Casi un chiste judío.



jueves, 26 de septiembre de 2013

Tomo y obligo, pero no me responsabilizo




La trama de la toma del Buenos Aires (sobre la cual habíamos opinado ayer: tomo y obligo), como se suele decir en inglés, se hizo más densa. No son buenas noticias para la toma los destrozos "anarquistas" en San Ignacio. En primer lugar, obviamente, por razones de relaciones públicas o mediáticas. Pero además, y fundamentalmente, porque los destrozos ponen en una situación muy complicada políticamente a los "tomistas", como muy bien los llamara Silvia Gabriel.

Quienes apoyan la toma naturalmente atribuyen los destrozos a una provocación de estudiantes que a pesar de no apoyar la toma pertenecen al colectivo autónomo a cargo del Buenos Aires en estos días (anatomía de una provocación). Sin embargo, si los "tomistas" exigen que se les reconozca status político y por lo tanto la posibilidad de tomar decisiones sobre el edificio que han tomado (v.g., quién entra y quién sale, qué actividades pueden tener lugar dentro del edifico, etc.), entonces deben asumir la otra cara de la exigencia, la cual consiste en asumir la responsabilidad precisamente de lo político.

Los "tomistas" no pueden seriamente alegar que las comisiones reveladoramente llamadas "de seguridad y vigilancia" en lugar de haber cumplido con su tarea hicieron exactamente lo contrario. Es como si el ex-director del Servicio Penitenciario Federal en lugar de haber renunciado por los hechos ocurridos en Ezeiza bajo su autoridad hubiese alegado exclusivamente que todo se debió a complicidades internas. Sin duda que hubo complicidades internas, y por eso mismo la responsabilidad fue de Hortel. Ojalá otros funcionarios kirchneristas tuvieran el mismo sentido de la responsabilidad que Hortel.

Tampoco tiene sentido alegar que la culpa es de los que se oponen, ya que en política siempre hay alguien que se opone. Querer hacer política sin oposición es una contradicción en sus términos. Antes de jugar hay que conocer bien las reglas de juego. Otro tanto sucedía en la época en que Macri quería gobernar la ciudad pero sin hacerse cargo de los subtes por sus costos o por la falta de cooperación kirchnerista. Montaigne solía invocar a Lucano para ilustrar el doble filo de la política: "que salga de palacio el que quiera mantenerse pío" (Les essais iii, 9).

Además, la política no sólo es un debate en el que se ocupa el espacio público y/o hay que ocupar espacios en sentido metafórico en defensa de una idea, sino que además la política en última instancia exige la ocupación literal de un espacio (tal como han hecho los "tomistas"), con la responsabilidad que eso conlleva. No hay un término medio; si lo hubiera, sería como pasarle la cuenta de nuestros gastos a otra persona. Pero entonces nunca fueron nuestros gastos en sentido estricto. Está muy bien leer a Arendt, pero no hay que olvidarse de Schmitt.

Por otro lado, si quisieran desligarse de la responsabilidad por los destrozos y pedirle a las autoridades "oficiales" que se encarguen de castigar a los involucrados invocando normas jurídicas, eso implicaría reconocer que los "tomistas" ni siquiera deberían estar allí. Y si tiráramos de la cuerda legal, llegaríamos a la conclusión de que los "tomistas" no tenían derecho alguno de tomar el Buenos Aires, para empezar a hablar. Dicho sea de paso, la invocación del hecho de que son menores de edad para quitarles responsabilidad haría aún más difícil justificar la toma.

En otras palabras, los "tomistas" deben elegir. O bien toman un camino político, con las graves responsabilidades que ello conlleva (suponiendo que unos 120 padres/alumnos representan a unos 2000 alumnos o 4000 padres) y entre las cuales se encuentra no sólo la aplicación de un serio castigo a quienes provocaron los destrozos (posiblemente la expulsión del colectivo autónomo) sino además hacerse responsables de los destrozos, o bien toman el camino legal, el cual les quitaría responsabilidad por lo ocurrido pero también al considerarlos solamente alumnos entonces les quitaría asidero alguno para la toma. En el medio no hay nada.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Tomo y obligo

Nos hemos enterado de un hecho curioso que ya es de público conocimiento. En una asamblea en el Nacional Buenos Aires, los padres de los alumnos que están tomando el colegio han aprobado de manera literalmente casi unánime (ciento veinte o algo así contra uno) apoyar la toma (click). Ciertamente, el hecho de que el único padre que se opuso incluso a someter siquiera a votación la toma trabaja en Clarín no ha contribuido precisamente a aclarar lo que está en juego. No nos extrañaría que 678 o Víctor Hugo Morales apoyaran precisamente la toma por ese solo hecho.

Lo que nos sorprende de la decisión no es tanto la decisión en sí misma, sino la cuasi-unanimidad de la misma. En primer lugar, convendría aclarar qué es una toma, y luego evaluar si está bien o mal, para decirlo en términos algo caseros. Una toma de un edificio es un acto violento, ya que consiste en no dejar entrar (y quizás salir) a alguien de un edificio. Un acto violento, aunque mínimo en comparación con otros, pero obviamente no por eso deja de ser violento.

Por lo cual, quienes creen suscribir la doctrina llamada "pacifismo" y por lo tanto están en contra de cualquier forma de violencia (como por ejemplo los cristianos primitivos u originarios que practicaban el gesto de ofrecer la otra mejilla) deberían oponerse a la toma en cuestión. Ciertamente, la enorme mayoría de padres en cuestión no es pacifista, aunque no nos extrañaría que ellos mismos se consideraran a sí mismo tales. Es una confusión común entre quienes ingenua o perversamente dicen aborrecer la violencia, salvo cuando son agredidos. Pero entonces, no son pacifistas en sentido estricto, sino cultores de la violencia justa o legítima.

Dado que muy pocos son pacifistas, y con razón, queda discutir cuándo un acto de violencia es legítimo. De hecho, ya hemos adelantado que, como reza el adagio romano, es lícito responder a la violencia con violencia. Sin embargo, la razón esgrimida por quienes toman el colegio es que están en desacuerdo con una ley nacional de educación, a la sazón democrática. Probablemente, el desacuerdo puede ser muy bien fundado, pero difícilmente podemos decir que una ley democrática sea violenta: sería una contradicción en sus términos. La aplicación de la ley podría serlo, pero hasta ahora no nos hemos enterado de que el aparato punitivo del Estado se ha puesto en movimiento para aplicar semejante ley. Es más, si una toma está justificada en caso de oponerse a una ley, entonces cuando el Rector cometa algún acto moralmente inaceptable sería absurdo responder igual, i.e. con una toma, y habría que reaccionar con armas químicas por lo menos.

Otro argumento podría ser el siguiente. Todo aquel que participa activamente de la comunidad X tiene derecho a tomar el edificio de X. Todos nosotros somos participantes activos de la comunidad blogger, sin embargo no se sigue de ahí que podamos tomar el edificio de blogger. Es más, los estudiantes ni sus padres son dueños del colegio. Y aunque lo fueran, hay cosas que ni siquiera su dueño puede hacer con su propiedad. No faltó quien comparó la toma con Mayo del 68. Pero el Mayo francés tuvo un objetivo político, cambiar el gobierno. ¿Acaso los estudiantes quieren destituir un gobierno nacional y popular como el de Cristina? Fue por las mismas razones que "el campo" no tenía derecho a cortar la ruta, ni siquiera si hubiese sido sancionada la famosa 125. Decir, finalmente, que la toma es un medio para buscar resonancia mediática supone que la toma está justificada en sí misma, lo cual es una petición de principios. La resonancia mediática no justifica cualquier cosa.

En otras palabras, sólo un pacifista puede oponerse a la violencia per se. Todos los demás admitimos la posibilidad de violencia moralmente justificada. Todavía queda por saber si la toma del colegio lo es. Mientras tanto, un poco de democracia deliberativa:



o en su versión española:


lunes, 23 de septiembre de 2013

Harvard comete Errores (II)

Ya habíamos discutido la posibilidad de algún error cometido por Harvard (click). Alejandro Calzetta nos recordó que otro error de Harvard fue el curso que alguna vez dictara Mariano Grondona allí. Como dicen que no hay dos sin tres, Atilio Borón, que también estudió en Harvard, se despachó con otro error en su sitio de facebook.

En efecto, allí se puede leer:

"RE-RE-ELECCIÓN de A.Merkel, o 18 años ininterrumpidos de Kohl en Alemania NO son un atentado contra la democracia. Ahora Merkel puede llegar a 12 años en el poder, y volver a re-elegirse indefinidamente, pero para los analistas y publicistas de la derecha en la Argentina y Latinoamérica no hay nada de malo en eso. Lo malo era cuando Chávez se re-elegía, o si Evo, Correa o Cristina buscan una re-reelección. Eso sí ¡es un atentado a la república, a la democracia, al pluralismo! Esta es la "honestidad intelectual" de los sedicentes guardianes de la libertad en Nuestra América. Estoy esperando que Vargas Llosa y su banda -y en la argentina los publicistas de La Nación y el Grupo Clarín salgan a lanzar en contra de la Merkel las filípicas que les prodigaron a Chávez y que hoy les dirigen a diario en contra de Correa, Evo, y Cristina por sus "antidemocráticas" ambiciones que los impulsan a perpetuarse en el poder" (click).

Es extraño que un politólogo como Borón no se dé cuenta de que la comparación entre el parlamentarismo alemán y el hiperpresidencialismo argentino al menos (y muy probablemente el latinoamericano en general) no tiene mucho sentido, y no sólo para "los publicistas de La Nación y el Grupo Clarín". Si bien el sistema parlamentario alemán permite la reelección indefinida, también cuenta con un arma temible en contra de la acumulación del poder ejecutivo: el voto de censura constructivo (i.e. en caso de contar con un líder alternativo), verdadera instancia "destituyente", como diría Carta Abierta, si las hay. El kirchnerismo, merced a este mecanismo, bien podría haber desaparecido en el 2009, o incluso hoy Massa podría ser Jefe de Gobierno con los resultados que se supone va a obtener en un mes.

En todo caso, quizás sea preferible impedir la reelección parlamentaria también. Pero el voto de censura permite que en cualquier momento hasta el líder parlamentario más poderoso quede relegado a ser un simple ciudadano en muy poco tiempo.

A esta altura, el dicho de Woody Allen sobre Harvard, en "Annie Hall" (Dos Extraños Amantes), a partir de 5:25, ya es proverbial:



- "Es un estúpido, para empezar".
- "Se graduó en Harvard".
- "Él pudo... Escúchenme. Harvard comete errores también. Kissinger ensenó ahí".


domingo, 22 de septiembre de 2013

Párrafo aparte

Párrafo aparte merece el final de la entrevista de hoy a Ricardo Forster (click):

« - Hay un impostor suyo en Twitter que tiene miles de seguidores. Hay muchos políticos que incluso llegan a pensar que están debatiendo con usted. ¿Lo halaga o lo enoja que lo imiten en las redes sociales?
- Me parece que quien lo hace... es un poco tonto, ¿no? Se divierte con una construcción de un simulacro que tiene una intencionalidad política. Porque no es Capusotto haciendo una cargada, es claramente para dañar mi figura. Mezquino, pequeño, pensamiento pigmeo. Sé de su existencia porque entré a la cuenta cuando apareció, y porque hay gente que me escribe a mi Twitter real y dice "prefiero al otro Forster que a vos". Demuestra la ruindad y lo escaso de la ética de quien lleva adelante una cosa así. Además, si se dedica mucho tiempo a mí, paradójicamente, le debe de resultar muy interesante mi figura ».

Forster no se da cuenta de que dado que el contenido proposicional de la imitación es muy fidedigno (la gente a veces no sabe quién es quién), entonces el pensamiento pigmeo, la tontería, etc., refleja tanto al imitador como al imitado.

En búsqueda del Argumento perdido

Muy interesante entrevista a Ricardo Forster. El título es provocador: "Este no es un gobierno corrupto" (Infobae), y lo que descuella es el verdadero topos del "Ubi sunt?". Ni en las coplas de Manrique pueden encontrarse tantos ejemplos. En su homenaje, para interpretar, discutir, leer, estudiar, examinar, analizar, debatir, pensar y volver a pensar algunas de sus respuestas a la hora del almuerzo dominguero, vayan un par de entradas del blog: no es lo que parece, derecho penal para todos y todas, y Carta Abierta en Defensa de la Corrupción. De postre, una referencia proustiana. Buen apetito.

viernes, 20 de septiembre de 2013

La Honestidad de Moreno

Es muy curiosa la reacción del Ministro de Justicia Alak en relación al procesamiento del Secretario de Comercio Guillermo Moreno por abuso de autoridad en su capacidad de funcionario público. En efecto, en lugar de hacer honor a su condición de abogado y precisamente Ministro de Justicia criticando jurídicamente la decisión del juez, prefirió defender la honestidad de Moreno, como si lo que estuviera en juego fuera en todo caso un delito de corrupción y no las facultades legales de un funcionario (click). Sobre la crítica a la supuesta ocasión electoralista de la decisión judicial, no tiene mucho sentido. Nunca es tarde o temprano para procesar un delito. No es la primera vez que el kirchnerismo entiende al derecho penal de manera algo idiosincrásica (derecho penal para todos y todas).

Ahora bien, es comprensible que en medio de un Gobierno expuesto a tantas denuncias por corrupción, encontrar un funcionario que parece estar fuera de sospecha por corrupción es ciertamente un oasis para el mismo Gobierno. Sin embargo, la honestidad entendida en estos términos, i.e., comportamiento que no se guía por el dinero, tampoco es un gran reaseguro.

Ya habíamos visto que algunos sobre-estiman el comportamiento principista, y que en algunos casos incluso es mejor tratar con deshonestos que con gente de principios (click). Quizás Videla tampoco actuó por dinero, pero eso no nos hace cambiar nuestra opinión sobre él. La pregunta es si Moreno cometió o no el delito de abuso de autoridad; si además de ser Secretario de Comercio, su motivación última es comercial, es irrelevante para determinar si hubo o no delito.

Ni siquiera Johnny Sack hace todo por dinero, sino que reconoce que hay cosas que son sagradas, como el honor:


- Quiero que apruebes que liquidemos a Ralph Cifaretto.
- ¿Qué? ¿Me estás jodiendo?
- Violó el honor de mi esposa.
- ¿Ralph durmió con Ginny?
- La insultó, hizo una broma muy insensible sobre su cuerpo ante unos amigos nuestros.
- ¿Qué dijo?
- ¿Tengo que repetirlo? ¿Mi palabra no vale?
- No si lo querés liquidar por eso.
- Dijo que le sacaron un lunar de 40 kilos del culo. La implicación era que ella tiene un culo tan grande que le sacaron un lunar tan grande de ahí.
- Es un comentario subido de tono, altamente inapropiado. Si querés, voy a pedir que se le cobre un impuesto. ¿Pero liquidarlo?
- ¿Todo es sólo sobre el dinero?
- Lo voy a apretar bien fuerte. Le voy a pedir 200 de los grandes.
- ¿200 grandes por insultar a mi esposa? ¿Qué sigue, Carmine, se la puede coger por un millón?
- ¿Se la quiere coger?
- Estoy tratando de establecer un punto, estoy hablando del honor de mi esposa aquí, mi honor.
- Nosotros dependemos de este tipo. Hay millones de dólares en juego. No podemos darnos el lujo, Johnny.
- Una habitación llena de tipos burlándose de mi mujer, ¿y no me vas a dejar que lidie con eso?
- No de ese modo. Mi respuesta tiene que ser no.




martes, 17 de septiembre de 2013

La Fama es puro Cuento

La semana pasada nos encontramos con este plagio en la Facultad de Derecho, aunque por una buena causa. Todo sea por La Causa.


domingo, 15 de septiembre de 2013

¿Qué me importa tu Pasado?




Ya nos habíamos ocupado de un par de notas de Edgardo Mocca hace un tiempo (con Maquiavelo no, Mocca). Hoy con su nota en Página 12 sobre "El 11 de Septiembre y Nosotros" Edgardo Mocca ha despertado nuestra curiosidad nuevamente.

Lo primero que nos llamó la atención es la afirmación, que consta en el comienzo de la nota, según la cual "el lector de lo que sigue no encontrará ningún rastro de neutralidad valorativa, juicio independiente ni de ninguna de esas claves que se utilizan con la pretensión de ocultar la perspectiva desde la cual se habla". Quienes estuvieran interesados en una nota escrita entendemos por un académico o profesor universitario, que hace poco de hecho compitiera por la Dirección de la carrera de Ciencia Política en la UBA, debido a que se apoya en argumentos para defender su posición, seguramente deberían verse decepcionados con semejante declaración. 

Ciertamente, aunque dudáramos de la noción de neutralidad valorativa y de la pretensión de ocultar la perspectiva desde la cual se habla, difícilmente quienes se dedican a la teoría de cualquier tipo podrían sostener que su juicio no es independiente. Toda teoría pretende ser verdadera, o correcta, o conforme a cierto estándar, etc. Quien renuncia a dicha aspiración deja de hacer teoría, y "ensaya" en el sentido literal y originario de Montaigne, i.e. habla de sí mismo, o hace catarsis, y eso sólo le puede interesar a un psicoanalista, o a quienes tienen cierto afecto por la persona en cuestión, o en todo caso a un encuestador que se conformara con el estado de ánimo del encuestado, o finalmente, a quienes piensan como Mocca, ya que Mocca estaría entonces predicando para el coro o para los persuadidos (como se suele decir en inglés o en francés, respectivamente). Los demás muy probablemente dejarían de prestar atención una vez advertidos.

Pero dejemos esta afirmación, a pesar de todo, y, no sin cierto esfuerzo, adentrémonos en una segunda la cual indica una egregia contradicción que atraviesa toda la nota, y que no puede ser pasada por alto ni siquiera por quienes piensan como Mocca. En efecto, recordemos que se trata de una nota que trata sobre "el sentido histórico [énfasis agregado] de los hechos de esa época". Mocca, con razón, quiere desentrañar el significado de la época de Allende, y por eso sostiene que "el Chile de Allende no fue principalmente el escenario de una batalla posicional entre las dos superpotencias, sino el mojón históricamente más importante de una batalla regional por la independencia y la justicia social cuyas huellas no se han perdido y reaparecen transformadas en la nueva realidad regional".

De ahí que Mocca rechace la "obsesión antihistórica... común a las derechas y a ciertas izquierdas ilustradas: unas y otras procuran reducir las querellas que nos construyeron como país a la condición de una cierta propensión enfermiza de los argentinos a enfrentarnos de manera innecesaria". Esta obsesión antihistórica sobre el 11 de Septiembre, dice Mocca, no es sino "un aporte a la dotación argumental de la constelación que impugna al gobierno de Cristina Kirchner". Todavía más claramente, Mocca habla de un "uso [énfasis agregado] de la cuestión del golpe chileno... muy evidente: la época de los sueños, de los proyectos, es una época terminada". 

Sin embargo, en la misma nota, Mocca deja de buscar el significado de la historia para usarla, ya que cree que no deberíamos entenderla en sus propios términos. En efecto, Mocca sostiene que la "vinculación histórica, totalmente fiel a la realidad, de la experiencia de la Unidad Popular con el contexto de la Guerra Fría entre las dos grandes superpotencias de entonces, trae consigo una amenaza metodológica: la de interpretar un drama político con los mismos patrones cognitivos con los que lo percibían sus actores [énfasis agregado]". Pero lo que para Mocca es una "amenaza metodológica", es lo que precisamente todo historiador serio, preocupado por evitar el pecado capital del anacronismo, tiene que hacer: "interpretar un drama político con los mismos patrones cognitivos con los que lo percibían sus actores". Si el significado de una acción depende de la intención de cierto actor en cierto contexto, no nos queda otra que investigar qué quiso el actor para poder entender su acción. Toda otra alternativa es al menos portadora más o menos sana del virus del anacronismo. 

Por lo cual, no hace falta ser un científico especializado en cohetes, ni mucho menos ser profesor universitario de teoría política como Mocca, para darse cuenta de que la nota adolece de una seria contradicción. Lo que a Mocca le molesta es el uso que le dan al 11 de Septiembre lo que él llama "las derechas y a ciertas izquierdas ilustradas", pero no el propio. En efecto, habiendo criticado a quienes usan el 11 de Septiembre, Mocca termina la nota diciendo que "El Chile de 1973 nos habla de nuestra realidad". ¿Por qué Mocca sí puede usar la historia, pero sus adversarios no? 

Es más, la última frase reza: "La saga de Allende y la Unidad Popular chilena forma parte de otro fragmento de la historia; sin embargo, cortar los lazos orgánicos de aquel tiempo con el nuestro, de aquellas luchas con las luchas de hoy solamente conduce a vaciar la memoria política. Bajo otras formas, y con otros lenguajes, aquella historia sigue siendo la nuestra". En realidad, la única manera de no vaciar la memoria política consiste en entender a los fenómenos históricos en sus propios términos, y sólo de ese modo podemos enriquecer nuestro conocimiento histórico, comparar nuestra época con las anteriores, y por lo tanto de ese modo enriquecer nuestra ideología política, nuestras alternativas. Creer que la historia no es sino la continuación del presente pero por otros medios le quita todo sentido a la investigación histórica.  

En fin, Mocca no sólo escribe sin argumentar, sino que critica el anacronismo ajeno sobre el 11 de Septiembre, pero no el propio. Alguien podría sostener que en una nota periodística no podemos exigir los mismos estándares que le pedimos a un escrito teórico. Semejante réplica, sin embargo, supondría que el periodismo y la política tienen una lógica propia, y que probablemente hasta un blog tenga la suya. En La Causa, así y todo, si bien a menudo nos gusta tomar las cosas con humor, seguimos creyendo que todos los seres humanos (incluyendo no sólo a los abogados, sino también a los periodistas y a los politólogos) somos capaces de y debemos usar la misma lógica, al menos si queremos que nos tomen en serio. 

sábado, 14 de septiembre de 2013

Izquierda era la de antes

Sin duda, son muy buenas noticias que alguien como Iván Petrella, cuya distinción académica es innegable, haya decidido ingresar profesionalmente a la política, al menos como candidato a diputado de la Ciudad de Buenos Aires por el PRO (nadie es perfecto). No abunda en nuestra política gente tan preparada como él.

Ahora bien, nos llama la atención su afirmación según la cual "El PRO es la fuerza más progresista que existe hoy en Argentina. En EE.UU. sería la izquierda del Partido Demócrata" (click). Por un lado, Petrella tiene razón en que tanto el peronismo como (a grandes rasgos) el radicalismo han gobernado el país hace treinta años, y excepto la consolidación del sistema democrático, no ha habido transformaciones de peso. Hubo sí una época en la que el país, como se suele decir, estuvo a punto de desaparecer, a comienzos del nuevo siglo, pero los niveles de pobreza estructural, crisis económica, etc., básicamente son moneda corriente, si se nos permite la expresión, en nuestro país.

Petrella cree además que "Dar inglés en los colegios públicos es otorgarle al chico la misma herramienta que se necesita para desarrollarse en el Siglo XXI con la que cuentan los que van a uno privado; el metrobus es transporte público y al mismo tiempo ecológicamente sustentable; además, somos el primer gobierno en entregar títulos de propiedad en villas y buscar incorporarlas plenamente en la ciudad".

Ahora bien, a pesar de que es un verdadero tópico hablar de la crisis en la que ha entrado la distinción entre izquierda y derecha, inferir de aquí que el PRO es un partido de izquierda es extraño. En primer lugar, se enseña inglés en colegios públicos por lo menos hace cuarenta años. En todo caso, el PRO podría enorgullecerse de no haber suprimido el inglés, pero no de haberlo introducido en los planes de estudio. Un partido de izquierda tampoco hubiese designado al Fino Palacios, ni tampoco se opondría ciertamente al aborto (nos da muchísima curiosidad saber qué diría la izquierda del partido demócrata al respecto).

Por lo demás, sería más que curioso que un millonario, cuya fortuna proviene de una familia que ha hecho negocios irregulares, por así decir, con el Estado, hubiese fundado un partido político de izquierda. Quizás ésta sea la aspiración última y oculta de Macri, y quizás Macri algún día sea un Menem al revés: dé un giro inverso algún día al de Menem en el 89. Pero todavía no lo ha hecho, y parece estar bastante lejos de hacerlo.

Sin duda, la entrega de títulos de propiedad es un avance ciertamente, pero nadie que sea de izquierda pueda tolerar el estado actual de la educación y salud públicas (por supuesto no sólo en la ciudad). Hasta que la educación y la salud privadas dejen de ser un gran negocio, todo gobierno que crea ser de izquierda tiene mucho que explicar. Otro tanto se aplica al así llamado empleo doméstico: sólo podríamos hablar de gobiernos de izquierda cuando dicho empleo fuera accesible para personas de altísimos recursos económicos (asumiendo que el capitalismo es el sistema económico imperante).

En cuanto al metrobus, también es un avance, pero no necesariamente de izquierda. No nos extrañaría enterarnos de que durante el nazismo el sistema de transporte hubiese funcionado muy bien. Por las dudas: el PRO no es nazi como muchos creen, pero tampoco es de izquierda por el metrobus. En todo caso, el PRO es un partido de izquierda en un sentido tan anodino como lo podría ser el nazismo del kirchnerismo, tal como ya habíamos visto (nazis eran los de antes). De paso, jacobinos también eran los de antes.

Por alguna razón, nos vienen a la mente dos escenas de películas diferentes. Primero, una de "Nacido para matar" (Full Metal Jacket):

- "Hombro izquierdo".
- "Soldado Pyle, ¿qué está tratando de hacerle a mi amado Cuerpo?"
- "Sr., no lo sé, Sr.".
- "Ud. es un tonto soldado Pyle. ¿Ud. espera que yo crea que Ud. no puede distinguir la izquierda y la derecha?
- "Sr., no, Sr.".
- "Entonces Ud. lo hizo a propósito. Ud. quiere ser diferente".
- "Sr., no, Sr.".
- "¿Qué lado era ese, soldado Pyle?"
- "Sr., izquierdo, Sr."
- "¿Está Ud. seguro, soldado Pyle?"
- "Sr., sí, Sr."
- "¿Qué lado era ese, soldado Pyle"?
- "Sr., derecho, Sr.".
- "No jodas conmigo otra vez, Pyle".
- "Levanta tu puto gorro".

Después, la siguiente de "Annie Hall" (Dos Extraños Amantes), a partir de 5:25:


- "Es un estúpido, para empezar".
- "Se graduó en Harvard".
- "Él pudo... Escúchenme. Harvard comete errores también. Kissinger ensenó ahí".

No sólo Harvard, sino Yale u Oxford, obviamente, también cometen errores. Iván Petrella no es ningún estúpido o un tonto, ciertamente, pero las escenas eran muy tentadoras. Se trata sin duda alguna de un académico distinguido que ha decidido entrar en el juego político y que quiere llamar la atención y captar el voto del electorado, como todo político, e indudablemente él cree que decir que su partido es de izquierda le suma votos, al menos en Buenos Aires. Pero su maniobra política es por lo menos "polémica", como se suele decir en estos tiempos.

viernes, 13 de septiembre de 2013

"La Década ganada del Indio Solari" (sic)



Gracias a Gustavo Lamas nos enteramos de que ayer Télam sacó una nota de opinión escrita por Javier Posse, "La década ganada del Indio Solari", cuya tesis central es que: "El fenómeno de los recitales del Indio Solari es un fiel reflejo de cómo mejoró el clima social en el país durante la última década a partir de las políticas implementadas en pos de una mejor calidad de vida de los argentinos".

Por las dudas, aclaramos que el Indio Solari no es lo que se dice un favorito de La Causa. De hecho, jamás, creemos, lo hemos escuchado (estamos más cerca de otros géneros musicales, para qué negarlo). Sin embargo, eso no impide que analicemos las tesis causales señaladas en la nota. En efecto, no sólo la tesis central de la nota es extraordinaria, sino que sus argumentos no son menos sorprendentes.

Arranquemos, como corresponde, por el principio de la nota, en el cual se lee: "El camino que recorre este ícono del rock nacional desde 2004 con la banda Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado es muy diferente al que atravesó con el legendario grupo de rock Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota durante la década del 90 y comienzos del nuevo siglo, cuando el neoliberalismo provocó en el país una de las peores crisis económicas, políticas y sociales de la historia". 

Esta primera consideración es al menos curiosa, ya que si tomáramos este camino deberíamos señalar que nunca le fue tan bien al rock argentino como durante la última dictadura militar. En realidad, salvo el caso de la democracia ateniense, es un verdadero tópico que el arte surge y crece en épocas de crisis y persecución. Pero, por las dudas, no vamos a entrar en detalles al respecto (no porque de ahí se sigue que las dictaduras son estéticamente preferibles, sino sobre todo porque si el tópico tuviera sentido, el kirchnerismo estaría en dificultades). 

En segundo lugar, "a primera vista se destaca que ya no hay episodios violentos en los recitales, sino que son una fiesta popular que disfrutan varias generaciones de distintos estratos sociales", mientras que en Mar del Plata, en junio 1999, el Indio decía desde el escenario: “Es hora de que los que dicen estar preocupados por la situación dejen de echarle la culpa a una banda de rock o a un equipo de futbol” y, al despedirse advertía: “Ojo, cuídense, la calle está dura”. Habría que avisarle a Télam que las cosas pueden haber cambiado en los recitales del Indio, pero en el fútbol cada tanto muere alguien víctima de un homicidio, y de hecho todavía está prohibido el ingreso de visitantes. Irónicamente, a Télam quizás no llegan todos los cables. O quizás la omisión se deba al aprecio que la Presidenta siente por los barras bravas (click).

La tesis que sigue no es menos interesante: "Más allá de la crisis económica que atravesaba el país [N. de la R.: obviamente antes del kirchnerismo], los seguidores del grupo hacían lo imposible para ir a los recitales, que representaba un espacio de felicidad entre tanto dolor y amargura, y porque encontraban en el “Indio” un intérprete de sus problemas, aunque muchas de sus canciones no fuesen del todo claras y dispararan distintos significados". En otras palabras, antes la gente era feliz porque iba a ver estos shows para olvidarse de sus miserias, ahora van a verlo no por la felicidad de olvidar su miseria, sino que los shows les permite acordarse de lo felices que son. Este argumento omite decir que simplemente hay gente que sigue a esta banda con independencia de quién gobierna.

Sigamos: "otra característica importante de la evolución de este fenómeno es la reactivación de las economías regionales adonde se movilizan las más de 100.000 personas que concurren a los conciertos". Es hora de hacer justicia a la crisis del 2001 que obligó a tanta gente a hacer largas colas, v.g., en los consulados extranjeros, lo cual produjo pingües ganancias para los vendedores ambulantes. Es curioso así y todo que algunos insistan en que, a pesar de estos conciertos, el kirchnerismo arruinó las economías regionales y por eso perdió gran parte de sus antiguos electores. Quizás Solari deba dar más conciertos y más frecuentemente por el interior del país para compensar los efectos de la política económica estatal. Por lo demás, es digno de ser notado que en este punto es Solari el que ayuda al kirchnerismo, y en otros la relación causal es la inversa (el tenor general de la nota): es el kirchnerismo el que explica o ayuda a Solari.

En fin, no nos extrañaría que Solari fuera kirchnerista, y suspendemos nuestro juicio sobre el valor estético de su obra. Pero querer usarlo en apoyo del kirchnerismo, mediante semejantes argumentos, nos resulta incomprensible. En el futuro no van a poder creer que Télam era una agencia oficial en manos del kirchnerismo que trató de obrar a favor del Gobierno.  




miércoles, 11 de septiembre de 2013

Cronograma revisado de Teóricos

   11/9 Raz vs. Dworkin
   18/9 Finnis
   25/9 Dworkin (a cargo de Julio Montero)
    2/10 Dworkin (a cargo de Julio Montero)
    9/10 Aristóteles: naturalismo político. Política y derecho: justicia natural y legal dentro de la polis. Virtud política. Ostracismo. Guerra justa [este teórico podría cambiar de fecha].
  16/10 Hobbes y la justificación del Estado. Estado de naturaleza. Soberanía y religión.
  23/10 Democracia, liberalismo y derechos humanos I (a cargo de Julio Montero).
  30/10 Democracia, liberalismo y derechos humanos II (a cargo de Julio Montero).
    6/11 Locke : propiedad privada y obligación política. Rousseau: republicanismo soberano.
  13/11 Guerra / repaso.
  20/11 Coloquio.

martes, 10 de septiembre de 2013

Lo único que necesitamos es Cultura

Hoy en su tapa, Página 12 usa un título elocuente: "La Redistribución de la Cultura". Con ese título el diario se refiere a la decisión presidencial de mudar la Secretaría de Cultura a la Villa 21. La presidenta, generosamente, sostuvo que no invoca beneficio de inventario alguno, a pesar de que recibió probablemente una pesada carga de su marido al sucederlo en el poder. Suponemos que es la única explicación posible de semejante idea ya que se trata de un gobierno que está en el poder hace diez años, un gobierno que según algunos es el mejor de la historia y que ha revolucionado la redistribución del ingreso en Argentina.

Fue tal la revolución que este Gobierno, como ya habíamos mencionado hace un año, duplicó la clase media argentina (click). Como habíamos visto, de hecho, el Gobierno se inspira en un informe del Banco Mundial (lo que no habíamos dicho entonces es que el BM se basa en datos provistos por fuentes del INDEC, para el cual el índice de pobreza en Argentina es inferior al de Noruega, ya que tenemos un 5 % de pobres). Según este informe del BM la clase media comienza, por así decir, con un ingreso de 10 dólares por día, y se extiende hasta los 50 dólares por día. Para no usar el cambio oficial, la clase media empieza a los 90 pesos por día, con lo cual quien gana 2700 pesos por mes es de clase media.

Vamos a parafrasearnos a nosotros mismos. Alguien que recibiera noventa monedas de un peso por día en la calle, supongamos de manera sostenida, entonces se convertiría en un miembro de la clase media según este estándar, en cuyo caso en Argentina puede haber gente que vive de la limosna y es de clase media. Estamos a un paso de la extraordinaria contradicción: pordioseros de clase media. Todavía no salimos del asombro que alguien crea que hay gente de clase media que no tiene trabajo, no paga impuestos, y vive de lo que el Estado puede ofrecerle. No vamos a referirnos al caso de los cuidacoches, ya que según este estándar Argentina podría llegar a tener cuidacoches ABC1 sobre todo los días de recitales en River o superclásicos. Si el delito subsiste, no puede ser debido a razones socio-económicas, sino a la vieja explicación teológica de la caída naturaleza humana.

De ahí que el Gobierno fácilmente pueda suponer que lo único que necesita la Villa 21 es una Secretaría de Cultura. Es más, la Presidenta puede ufanarse de que a la Villa 21 la cultura llegó antes que las cloacas y el agua potable. No hay dudas de que la Presidenta se podría hacer un picnic apelando a su comparación con Canadá o Australia, ya que allí no pueden ufanarse de la existencia de villas con Secretarías de Cultura en ellas, probablemente debido a que no hay villas (Good Morning Australia).

Quizás la Presidenta comparte la añoranza de los cuatro hombres de Yorkshire, para los cuales la pobreza no es un obstáculo para la felicidad; antes bien, es su condición de posibilidad:



sábado, 7 de septiembre de 2013

"Personas con limitadas Capacidades mentales"



En Página 12 de hoy hay una nota sobre el "Imperialismo de los derechos humanos" de los Estados Unidos, en esta ocasión su inminente ataque a Siria (click). La nota, escrita por Guillermo Levy, docente de Sociología UBA e investigador de la Untref, contiene una larga lista de las diferentes racionalizaciones ensayadas por Estados Unidos en defensa de su imperialismo.

En el último párrafo, sin embargo, el cual suponemos contiene el golpe de gracia de su argumentación, leemos la siguiente y reveladora frase: "Solo [sic] personas con limitadas capacidades mentales pueden pensar que en la cúpula de poder de los Estados Unidos reina la indignación por el supuesto ataque con armas químicas contra civiles en Siria".

Esta conclusión es potencialmente devastadora para la crítica de Levy, por razones que ya hemos invocado varias veces en el contexto de la política nacional, debido a que, v.g., Carta Abierta, entre otros, ha abusado de la falacia a la que apela Levy (v., v.g., la tesis nro. 3 en click). En efecto, da la impresión de que Levy apoyaría la intervención si la intención fuera precisamente impedir el "ataque con armas químicas contra civiles en Siria". Pero, v.g., no tiene sentido criticar la intervención de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial debido a que en el fondo se debió a sus intereses nacionales antes que a la suerte de los pueblos exterminados o dominados por los nazis. Precisamente, en cuestiones tan delicadas como los derechos humanos, la intención es secundaria, por no decir casi irrelevante. En todo caso, el factor decisivo es el probable resultado de la intervención.

En el mismo párrafo Levy continúa: "Armas químicas que se producen en las democracias occidentales". Otra vez, si Estados Unidos hubiese sido el que le había vendido el gas a Alemania para llevar a cabo el Holocausto, ese hecho no habría invalidado su posterior intervención para detenerlo. ¿Acaso algún detenido en un campo de concentración o exterminio hubiese exigido razones morales para poder liberarlo?

Finalmente, el autor sostiene que: "Arrancar la agenda de los derechos humanos de la nueva agenda imperial se hace imprescindible para no seguir legitimando un nuevo orden mundial donde, por lo menos hoy, potencias occidentales, especuladores financieros e islámicos radicales filo Al Qaida parecen que andan por el mismo andarivel". La recomendación es ambigua ("arrancar..."). Seguramente el autor no quiere quitar de la agenda internacional los derechos humanos, ya que eso sería creer que el culpable son los derechos humanos y no quien los invoca, y por lo tanto tirar el niño con el agua sucia, como se suele decir, sino que el autor lo que propone es estudiar caso por caso, y dilucidar si la intervención tiene sentido, si los derechos humanos la justifican o no.

Sobre la capacidades mentales de quienes discuten cuestiones políticas, es mejor guardar silencio.

jueves, 5 de septiembre de 2013

A Pedido del Público: Escéptico interno dworkiniano y la Clínica de la Discusión

Dada la muy interesante discusión que tuvimos ayer en Filosofía del Derecho sobre el escéptico interno dworkiniano, si este último sólo tuviera una actitud interpretativa y no creyera en la corrección de su posición, sería alguien muy parecido a John Cleese en la Clínica de la Discusión de Monty Python:


miércoles, 4 de septiembre de 2013

El Sum de la ESMA, otra vez

La carne es débil, dice el refrán, pero el asado es muy fuerte o tentador, a juzgar por la discusión que suscitó una nueva barbacoa en la ESMA. En respuesta al reclamo hecho por, v.g., Nora Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora) sobre la banalización de la ESMA, la agrupación HIJOS insiste en que desea "resignificar" la ESMA "desde la alegría de estar vivos y dignos" (sobre la alegría en la ESMA, podemos referir a nuestros lectores a Dolina en la ESMA). Dado que ya habíamos comentado el primer episodio a las brasas a comienzos de este año (el SUM de la ESMA), repetimos la entrada en cuestión.

La intención parece ser buena: re-apropiarnos de la ESMA para que nunca más se cometan allí delitos de lesa humanidad. De ese modo, podemos reconvertir a la ESMA en un salón de usos múltiples, un centro de actividades dedicadas a la promoción y defensa de los derechos humanos. Sin embargo, la crítica reciente expresada por familiares de algunos desaparecidos e incluso, entendemos, por algunos ex-desaparecidos, es atendible. Queda especificar por qué, y la comparación con Auschwitz es muy útil al respecto.

Auschwitz, entendemos, se convirtió en una especie de museo muy sobrio. Una parte del campo quedó tal como estaba durante el Holocausto para dar testimonio de lo que pasó, cómo era la vida y la muerte en ese lugar. Pero no se hacen asados, ni brindis, ni tampoco se dictan seminarios, o representan obras artísticas, etc. De hecho, muy pocos desearían asistir allí a dichas actividades. Una vez entendido el testimonio, uno, suponemos, desea no quedarse más de lo necesario. Y si desea volver, es para volver a recibir dicho testimonio.

La razón es obvia: no hay ninguna necesidad de demostrar superioridad alguna sobre los nazis. La guerra que permitió detener el Holocausto no era una guerra entre iguales en sentido estricto. Jamás hubo partido, como se suele decir. La superioridad moral de un bando sobre el otro, al menos en lo atinente al Holocausto, era tal que impedía la idea misma de convertir a Auschwitz en un triunfo—la ceremonia que los romanos solían practicar cuando uno de sus generales vencía a un enemigo legítimo y regular. Un triunfo tiene lugar, o como se dice ahora, se festeja, sólo cuando el vencido es un par. Todo triunfo, a su modo, implica un reconocimiento del status del vencido.




Otro ejemplo que se nos ocurre ahora es la reconversión que los turcos hicieron de la iglesia de Santa Sofía en Constantinopla luego de la caída de la ciudad, muy probablemente debido a que el cristianismo había hecho otro tanto con algunas mezquitas. En lugar de dejar a la iglesia tal como estaba, para mostrar lo que los musulmanes en ese momento habrían entendido que era una monstruosidad, se reapropiaron del lugar para convertirlo en exactamente lo contrario en cierto sentido, pero sin cambiar su status. Los dos polos comparten la escala en la que se miden. Hoy nos parece obvio que se trata de dos religiones, por distintas que sean.

Volviendo a la ESMA, la política oficial al respecto parece estar dirigida a festejar un triunfo, por lo cual es contraproducente. La reapropiación que va más allá del circunspecto testimonio es una manera de reconocer el status de quienes cometieron delitos de lesa humanidad. Desde un punto de vista moral y político es un sinsentido. Por si hiciera falta, ciertamente el problema con el brindis y el asado en la ESMA—más allá de las tenebrosas referencias de expresiones como “asado” y “parrilla” en dicho lugar—no es que hubo ingesta de alimentos y bebidas (aunque sería difícil de concebir un asado en Auschwitz, más allá de que quizás, quienes deban realizar una eventual tarea de mantenimiento allí tengan que alimentarse mientras tanto). El problema es que hubo una celebración, del tipo que fuera. En cierto sentido, es una victoria de quienes cometieron delitos de lesa humanidad, un reconocimiento absurdo. Y por lo tanto, una manera de negar la comisión de las violaciones de derechos humanos allí cometidas.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Beca de la Agencia

El proyecto de investigación de la Agencia "Variaciones en torno al concepto de naturaleza en el pensamiento político de la tarda edad media a la política de Thomas Hobbes" abre a concurso público una beca dentro del proyecto. La descripción del trabajo del becario consiste en investigar la recepción y reformulación del concepto de naturaleza aristotélico en alguno de los autores estudiados por el proyecto (desde el siglo XIV hasta Hobbes) y verificar la repercusión del dicho concepto en la teoría política. Para más información, hay que hacer click. El proyecto se puede bajar acá. Cierre de inscripción: 15 de septiembre.

Un Intercambio sobre el Kirchnerismo y la Cultura

Nos hemos enterado de que dos ex-alumnos de Filosofía del Derecho (en Filo) tuvieron un intercambio sobre el kirchnerismo y la cultura: Sofía Mercader (http://www.bastiondigital.com/notas/cultura-popular-y-el-elitismo-en-tiempos-kirchneristas) y Juan Brodersen (El kirchnerismo también es moral). Quedan todos notificados.