sábado, 13 de diciembre de 2014

¿Nazismo gráfico u Originalidad creativa?


La Presidencia de la Nación ha tomado una excelente decisión: celebrar hoy, 13 de diciembre, el día de la democracia. No tenemos sin embargo la menor idea de por qué se festeja el día de la democracia un 13 de diciembre, aunque cualquier día es bueno para celebrar a la democracia. Dicho sea de paso, Ramiro Rosler nos recuerda que el 13 de diciembre es la fecha del fusilamiento de Dorrego. Quizás se trate entonces de un homenaje oblicuo del Instituto Histórico homónimo.

Por si alguno notara que el póster ni siquiera menciona a la festejada, i.e. a la democracia, bastaría responder que aquello que es tan obvio que no necesita ser mencionado, precisamente no necesita ser mencionado. ¿Desde cuándo las tarjetas de invitación a un casamiento mencionan siquiera casamiento alguno? ¿Quién no recibió alguna vez invitaciones cuyo único texto son frases tales como "El lenguaje es la casa del ser" o "¡Qué bien que hicimos en traer a Pisculichi!"?

Nos preocupa sin embargo la ola de malentendidos que se ha propagado por las redes sociales, según la cual el póster del Partido Justicialista de la Ciudad de Buenos Aires (PJCABA) es una burda imitación de la propaganda nazi, por ejemplo:



No nos extrañaría que muy pronto se sumara al malentendido el viejo adagio de la monarquía francesa (y algunas de sus funestas repercusiones tales como la Matanza de San Bartolomé y la revocación del Edicto de Nantes) y actual eslogan de la poco democrática Acción Francesa:


En efecto, la similitud de la estructura del contenido proposicional de los tres afiches es notable (sin mencionar a Dios para de ese modo mantener la simetría, pero invirtiendo el orden del póster para ser fieles al adagio monárquico):


Cristina
Hitler
Acción Francesa
Un pueblo
Un pueblo
Una fe
Un proyecto
Un imperio
Una ley
Una conductora
Un conductor
Un rey



Dado que ni el nazismo ni la Acción Francesa son precisamente paradigmas de la democracia (aunque el nazismo llegó al poder democráticamente, al menos en el sentido minimalista o kirchnerista), la asociación entre el contenido de los eslóganes permite que el kirchnerismo caiga en la misma bolsa de la lógica del uno o de la soberanía omnipotente, indivisible, infalible e irresistible. Todo aquel que siquiera disienta con ella es por definición un enemigo sea del pueblo o un hereje. Y todo merced a la asombrosa similitud textual de los eslóganes. 

Sin embargo, no deberíamos dejarnos llevar sin más por la similitud textual, ya que, como inmortal y muy didácticamente lo mostrara el Pierre Menard de Borges, dos textos idénticos pueden dar lugar a obras diferentes gracias, v.g., a la intención del autor y al contexto del texto. Asimismo, en este blog hemos mencionado innumerables veces al personaje de Sacha Cohen en "El Dictador", para quien se puede hablar de "fascismo" y no en el buen sentido de la palabra. 

Pero el obstáculo insuperable para creer que el póster del PJCABA es una burda imitación de la propaganda nazi es que para poder imitar algo hay que conocerlo, y dudamos que el equipo creativo del PJCABA siquiera haya oído hablar del nazismo, y si lo hizo, indudablemente no entendió de qué se trata. De otro modo, no se hubiera expuesto a ser un muy fácil blanco para la crítica (aunque a veces subestimamos la crisis de nuestro sistema educativo). Quienes politizaron una infracción de tránsito seguramente entenderán la repercusión política de un póster semejante. 

Hablando de ignorancia, también hemos dicho varias veces en este blog que quienes tildan de nazi al Gobierno por la creación de la Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional ignoran que si bien el nazismo contó con dependencias estatales destinadas a la propaganda, la censura, al cine, etc., al nazismo jamás se le pasó por la cabeza contar con una dependencia estatal para el pensamiento. En el país de Heidegger semejante secretaría habría sido inconcebible. Y otro tanto se aplica a creer que el abuso de la cadena nacional por televisión es nazi o fascista. Durante el nazismo y el fascismo no había televisión. Hablando de Ricardo Forster, dado que hace poco declaraba que "El peligro de la época es reducir la estética del cine a Hollywood", nos provoca curiosidad saber cuál es su posición respecto al nazismo gráfico. 

La inferencia más probable, entonces, es que los encargados de la publicidad del PJCABA merecen todo el crédito de haber creado un eslogan increíblemente similar a los usados por los nazis (entre otros movimientos notoriamente antidemocráticos) sin haberse basado en el nazismo (o en la Acción Francesa para el caso). En efecto, en una cultura obsesionada con la romántica aspiración a la originalidad autorial, cada generación debe remontar obstáculos cada vez más mayores. Y el equipo creativo del PJCABA ha triunfado donde varios fracasaron, aunque irónicamente el culto a la originalidad les impida gozar del crédito artístico que merecen. Todo sea por la autonomía del arte.  

   

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